Nuestra "Vuelta al Valle" comienza en los aledaños del puente de Alcántara, bajo la sombra del castillo de San Servando.

El puente de Alcántara fue construido por los árabes en el año 866, en sustitución de otro anterior romano, que existía al lado, aguas abajo, sirviendo para el paso de las aguas, y, según varias versiones, también para el tráfico de la ciudad.  En 1257 fue destrozado casi todo por una gran avenida del río, reedificándole Alfonso X; después ha experimentado varias restauraciones en los siglos XV, XVI, XVII y XIX.  De su primera traza sólo se conserva el torreón del lado de la ciudad; el otro, barroco, es obra de 1721, en sustitución de otro medieval también.  En su fábrica se ven sillares romanos labrados y piedras visigóticas.  Tiene varias lápidas con inscripciones religiosas y alusivas a obras realizadas en el puente.  En el siglo XIX fue derruida la plaza de armas, que era muy interesante y que se formaba ante el torreón de entrada a la ciudad.  Frente a este torreón, en las ruinas de las murallas, la Puerta de Alcántara.  Por debajo del puente quedan unas ruinas del «Artificio de Juanelo», maravillosa obra mecánica del siglo XVI, movida por el mismo río, con las que subían las aguas del Tajo a la ciudad.  A poca distancia, río abajo, descúbranse potentes huecas de un acueducto romano, cuales son un fuerte machón cuadrado en la orilla derecha y restos de paredones situados en ambas orillas.  Junto a estas ruinas se construyó un Puente Nuevo en 1930, que es una simple «pasarela» sin pretensiones.

(Luis Moreno Nieto, “La vuelta al valle” (ISBN: 84-920219-9-3)